La gobernanza empieza a acompañar a la adopción
A medida que la IA se incorpora a más procesos empresariales, cuestiones relacionadas con la privacidad, la seguridad, la precisión de la información y la gobernanza adquieren mayor relevancia.
Según los datos presentados en el contexto de la Década Digital 2026, el 79 % de los encuestados en España considera que el desarrollo de la inteligencia artificial debe regularse cuidadosamente para garantizar la seguridad.
Entre las principales preocupaciones relacionadas con la IA generativa se encuentran:
- privacidad y protección de datos: 44 %;
- posibles efectos sobre el empleo: 29 %;
- precisión e información incorrecta: 27 %.
Para las empresas, el crecimiento de la adopción exige definir políticas de uso, responsabilidades, criterios de seguridad y controles adecuados al tipo de dato y de aplicación.
Ampliar el acceso a estas herramientas sin establecer dichas directrices puede aumentar los riesgos relacionados con la exposición de información, el uso inadecuado de los datos y la baja fiabilidad de los resultados.
La disponibilidad de tecnología no elimina la necesidad de contar con profesionales preparados
Otro de los retos identificados por la Comisión Europea está relacionado con la disponibilidad de especialistas en Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC).
España se encuentra entre los países europeos con buenos resultados en competencias digitales básicas y presenta un elevado número de titulados en áreas relacionadas con las TIC. Aun así, la proporción de estos especialistas en el mercado laboral sigue situándose por debajo de la media de la Unión Europea.
Este escenario cobra mayor importancia a medida que las organizaciones avanzan desde usos puntuales de la IA hacia proyectos integrados en sus entornos tecnológicos.
Utilizar una herramienta de inteligencia artificial puede requerir pocos conocimientos técnicos. Llevar una aplicación a producción implica otras competencias: integración de sistemas, preparación de datos, cloud, seguridad, gestión de identidades, control de accesos, automatización, monitorización y evaluación de resultados.
Para las empresas que quieren ampliar su nivel de adopción, desarrollar estas competencias pasa a formar parte de la propia estrategia tecnológica.