INCIBE identificó más de 237.000 sistemas vulnerables
Además de los 122.223 incidentes gestionados en 2025, INCIBE-CERT identificó y notificó de forma proactiva 237.028 sistemas vulnerables relevantes, susceptibles de ser explotados por ciberdelincuentes para acceder a redes o provocar nuevos incidentes.
Entre los incidentes más frecuentes, 55.411 estaban relacionados con malware, lo que representa más del 45 % del total. Dentro de este grupo, 392 casos fueron clasificados como ransomware.
Los fraudes online también tuvieron una presencia significativa: se registraron 45.445 casos, un 19 % más que en 2024 y equivalentes a aproximadamente cuatro de cada diez incidentes gestionados.
Dentro de esta categoría, el phishing fue la tipología más frecuente, con 25.133 casos.
Los datos muestran que las organizaciones deben afrontar simultáneamente vulnerabilidades técnicas, software malicioso y ataques basados en ingeniería social.
La actualización de sistemas y la protección de endpoints e infraestructuras siguen siendo fundamentales, pero la autenticación, la gestión de identidades, las políticas de acceso y la preparación de los equipos también forman parte de la estrategia de defensa.
Los dispositivos IoT amplían la superficie que debe protegerse
Los datos de INCIBE también llaman la atención sobre los dispositivos conectados.
Entre los sistemas infectados por malware y controlados de forma remota por ciberdelincuentes mediante botnets, el 85 % estaba relacionado con dispositivos inteligentes e IoT, como televisores, decodificadores y reproductores multimedia.
Este indicador refuerza uno de los retos de los entornos empresariales: la superficie de ataque ya no se limita a los ordenadores utilizados por los empleados.
Cuantos más dispositivos, aplicaciones e infraestructuras están conectados a la red, mayor es la necesidad de conocer los activos existentes, sus dependencias y las vulnerabilidades que pueden afectarles.
El inventario de activos, las actualizaciones, la segmentación de redes, la monitorización y la visibilidad del entorno se convierten en componentes importantes para reducir riesgos en infraestructuras cada vez más distribuidas.